LA COSMOVISIÓN MEXICA
Los Cinco Soles: un universo condenado a renacer
Por PEPEX para El Diario de Campeche
Para los mexicas, el mundo no era eterno ni estaba destinado a permanecer para siempre.El universo había nacido, había sido destruido y había vuelto a nacer. Y la época en que vivían tampoco era definitiva: era solamente una etapa más dentro de un enorme ciclo cósmico.
Esta concepción quedó plasmada en la tradición de los Cinco Soles, una de las expresiones más poderosas de la cosmovisión mesoamericana.
Cada Sol representaba una era. Cada era tenía sus propias fuerzas divinas, sus seres humanos y, finalmente, su propia destrucción.
Y detrás de todo existía una idea fundamental: el cosmos debía mantenerse en movimiento y ser alimentado para continuar existiendo.
CINCO SOLES, CINCO MUNDOS
I. Nahui Ocelotl — 4 Jaguar
El primer mundo estuvo asociado con Tezcatlipoca.
Durante esta era vivieron seres humanos que, según la tradición, eran gigantes. El final llegó cuando los jaguares irrumpieron y devoraron a los habitantes del mundo.
Así terminó el primer Sol.
Destrucción: los jaguares.
Destino de los humanos: fueron devorados.
II. Nahui Ehécatl — 4 Viento
El segundo Sol estuvo relacionado con Quetzalcóatl.
Esta vez fue el viento el que puso fin a la era. Un enorme huracán arrasó el mundo y los seres humanos que sobrevivieron fueron transformados en monos.
La transformación no era solamente una forma de castigo: mostraba que cada destrucción producía también una nueva forma de existencia.
Destrucción: un viento devastador.
Destino de los humanos: fueron convertidos en monos.
III. Nahui Quiáhuitl — 4 Lluvia
El tercer Sol estuvo relacionado con Tláloc, señor de la lluvia.
Pero aquella lluvia no trajo fertilidad.
El mundo terminó bajo una lluvia de fuego que consumió la creación. En algunas versiones de la tradición, los seres humanos sobrevivientes fueron transformados en aves.
Destrucción: lluvia de fuego.
Destino de los humanos: transformación.
IV. Nahui Atl — 4 Agua
El cuarto Sol fue gobernado por Chalchiuhtlicue, asociada con las aguas.
El agua que normalmente permite la vida se convirtió en la fuerza de destrucción.
Una enorme inundación acabó con el mundo. Los seres humanos que sobrevivieron fueron transformados en peces.
Destrucción: una gran inundación.
Destino de los humanos: fueron transformados en peces.
V. Nahui Ollin — 4 Movimiento
Y llegamos al mundo en el que, según la tradición mexica, vivimos.
El Quinto Sol, llamado Nahui Ollin, significa 4 Movimiento.
Su característica fundamental es precisamente el movimiento: nada permanece completamente estable.
El destino de este Sol está asociado con grandes movimientos de la tierra y terremotos.
Para los mexicas, por lo tanto, el mundo actual tampoco era permanente.
La destrucción final todavía no había ocurrido.
UN MUNDO QUE NECESITA ALIMENTO
Aquí encontramos una de las ideas más importantes de la cosmovisión mexica.
Para los mexicas, los seres humanos no estaban separados de los dioses ni de las fuerzas naturales. Todo formaba parte de una relación de intercambio.
Los dioses habían entregado su fuerza para crear y mantener el mundo.
Los seres humanos, a su vez, tenían la obligación de devolver algo.
De ahí la enorme importancia ritual de la sangre y del sacrificio.
No se trataba, dentro de aquella concepción religiosa, simplemente de matar: el sacrificio era entendido como una forma de reciprocidad cósmica, una manera de devolver energía a las fuerzas que mantenían funcionando el universo.
Por eso la sangre podía ser considerada un elemento precioso.
El mundo debía ser alimentado para continuar existiendo.
CUANDO LA TIERRA ERA UN MONSTRUO
La creación de la Tierra también tiene un origen extraordinario.
En uno de los relatos de la creación, los dioses se enfrentan a Cipactli, un enorme ser monstruoso asociado con la tierra y las aguas primordiales.
Después de derrotarlo y descuartizarlo, su cuerpo sirve para formar distintas partes del mundo.
La Tierra, por lo tanto, no aparece como un espacio inerte creado desde la nada.
Nace del cuerpo de un ser primordial.
Y ese origen ayuda a comprender otra característica de la cosmovisión mexica: la naturaleza estaba viva, poseía fuerzas propias y formaba parte de una compleja relación entre dioses, humanos y mundo natural.
QUETZALCÓATL Y EL NACIMIENTO DE LA HUMANIDAD
La humanidad también tiene un origen ligado al sacrificio.
Según la tradición, Quetzalcóatl descendió al Mictlán para recuperar los huesos de las generaciones humanas anteriores.
Con esos huesos y mediante su propia sangre se dio origen a la humanidad del nuevo mundo.
Pero todavía faltaba algo fundamental:
el alimento.
Quetzalcóatl consiguió el maíz, elemento esencial para la vida mesoamericana.
El relato convierte así al maíz en mucho más que un alimento.
Es parte del origen mismo de la humanidad.
El ser humano nace de los huesos, de la sangre y del maíz.
LA MUERTE NO ERA UN JUICIO MORAL
Otra diferencia fundamental con muchas concepciones posteriores de la muerte es que, para los mexicas, el destino del individuo después de morir no dependía principalmente de haber sido bueno o malo.
Importaba, sobre todo, cómo había muerto.
Los guerreros muertos en determinadas circunstancias y las mujeres que fallecían durante el parto tenían destinos particulares relacionados con el Sol.
Quienes morían por causas vinculadas con el agua podían llegar al Tlalocan, dominio asociado con Tláloc.
Para muchos otros muertos comenzaba el largo viaje hacia el Mictlán, el inframundo.
Ese viaje no era inmediato.
El difunto debía atravesar distintas regiones y enfrentar diversos obstáculos hasta alcanzar su destino.
Y en ese recorrido tenía un acompañante fundamental:
el xoloitzcuintle, el perro que podía ayudar al muerto a cruzar los caminos del inframundo.
EL UNIVERSO COMO UN CICLO
Los Cinco Soles nos muestran una visión del mundo radicalmente distinta a la idea de una creación única y definitiva.
Para los mexicas, crear y destruir formaban parte del mismo proceso.
Un mundo terminaba y otro comenzaba.
La vida dependía de la muerte.
La fertilidad estaba relacionada con el sacrificio.
Los dioses necesitaban de los seres humanos y los seres humanos dependían de las fuerzas divinas.
Y el Sol que iluminaba la existencia cotidiana también estaba sometido a un destino.
Por eso Nahui Ollin, el Quinto Sol, no representa un mundo seguro.
Representa un mundo que continúa moviéndose.
LO IMPORTANTE
La cosmovisión mexica no puede reducirse a una colección de dioses, monstruos y sacrificios.
Detrás de sus mitos existía una concepción completa del universo.
La vida, la muerte, los dioses, la naturaleza, el alimento y el sacrificio formaban parte de un mismo sistema.
El cosmos no estaba terminado.
Estaba ocurriendo.
Y mientras continuara ocurriendo, los seres humanos tenían una responsabilidad dentro de él.
Ese quizá sea el mensaje más profundo de los Cinco Soles:
el mundo puede existir, pero nunca puede darse por garantizado.